Historia del CAMP

HISTORIA del montañismo en Mar del Plata (por Guillermo Almaraz)

Por medio del Museo de Ciencias Naturales Marcos Ceccoti se conecta a fines de la década del 70 con un escalador de Buenos Aires y surge la idea de comenzar con un grupo de escaladores en Mar del Plata. Desde 1980, comenzaron a reunirse para practicar  juntos los rudimentos de la escalada, inspirados en los duros rasgos esbozados por Gastón Rebuffat en Hielo, Nieve y Roca, la obra por excelencia del alpinismo clásico. Eran tiempos de esfuerzo donde todo era difícil. Las reuniones continúan y la Municipalidad facilita un húmedo local en el balneario San Sebastián. En 1982, con el impulso de Marcelo Márquez se organiza la Expedición al Aconcagua, y todo el esfuerzo se concentra en el proyecto. Paralelamente a la organización del viaje se consolida la escalada y en los sectores de la cantera del puerto y la Vigilancia se equipan las primeras rutas y se van incorporando nuevos escaladores al recién fundado C.E.M. (Centro de escaladores marplatenses). No había equipo ni posibilidad de conseguirlo. Tres mosquetones llegados de Europa y una cuerda Siro Armellín componían el “equipo comprado” y debían  juntarse todos para completar los requerimientos básicos de una cordada con el “equipo casero”.

Vestigios de esas épocas son las cuñas de madera y los clavos oxidados  que todavía están en La Vigilancia. La pared emblemática era la “pared de Marquez”, un IV con pasos de V, que se ubica en la parte baja de la ladera NE de la sierra y que actualmente no se la utiliza para escalar. En esos años el pequeño Centro de Escaladores recibió una fuerte influencia de José Luis Fonrouge, el mas destacado escalador argentino de todos los tiempos, quien compartía reuniones y escaladas con los noveles montañistas.

El año 1983 trae aparejado el primer intento de institucionalizar al grupo, pero los esfuerzos estaban dados en pos de la expedición al Aconcagua y se deja de lado el tema organizacional. Al año siguiente se concreta la expedición, la misma consiguió coronar la hazaña de llegar a la cumbre mas alta de América, pero la muerte de su líder Marcelo Márquez produce un vacío en la actividad. Solo luego de varios años y en el período en que Guillermo “Vikingo” Pezzatti se hizo cargo del resucitado CEM la actividad volvió a intensificarse y se comenzaron a organizar nuevamente las reuniones del CEM pero ya no en el local de San Sebastián, sino en el quincho de la casa de Miguel Minaudo. Las actividades se centraban en reuniones sociales, escaladas en las paredes de La Perla y algunos viajes a Sierra de la Ventana. Fue una época donde si bien el principal objeto de las reuniones era el montañismo, este se entendía como aventura en un sentido amplio, todo lo que permitiera vivir ese espíritu aventurero era bienvenido.

En 1988, cuando nos incorporamos una camada de adolescentes de no más de 17 años al club de los veteranos, la actividad pasaba mas por los asados en lo de Miguel Minaudo, que por la escalada. Semanalmente nos reuníamos con lo que cada uno iba a comer y jugábamos al ping pong, mirábamos revistas, libros y videos de escalada. Nuestra juventud y ganas de escalar hizo que los sábados comenzábamos a ir a la Sierra de los Padres y al sector de Ameghino con Roberto Méndez, Rolando Linzing, Guillermo Toro y otros ya que eran los mas activos del momento. Fue en esa época que un geólogo de la universidad local, Elvio Gaido, convoca a su amigo y compañero de escalada, el cordobés Jorge Tarditti, a dictar un curso de escalada en roca en nuestra ciudad. Tarditti, era en ese momento un destacado montañista que había logrado en los últimos tiempos abrir en solitario una ruta en cara sur del Chañi, escalar la pared sur del Aconcagua y en ese último verano había escalado el Fitz Roy por la ruta Californiana llevando de compañero a un Sebastián de la Cruz de 16 años. El curso quedó enmarcado en la organización del Club Andino Córdoba y se dictó durante un fin de semana en Mar del Plata y se complementó con un viaje a Los Gigantes donde varias cordadas logramos escalar el Cerro de la Cruz por rutas clásicas como los diedros chico y grande, la placa de Peterek, la enciclopédica y la ideal. Este nuevo impulso provoca que a fines de año se organice definitivamente el Club Andino Mar del Plata, adquiriendo personería jurídica y nombrando su primera comisión directiva. Esta primera comisión estuvo presidida por Elvio Gaido y el vicepresidente era Roberto Méndez. Se inscribe la asociación denominada Club Andino Mar del Plata en Personas Jurídicas en enero de 1989 logrando finalmente el orden institucional.

En 1989 un intento de formar un centro paralelo al CAMP queda en proyecto, pero como logro deportivo Tato López alcanza la cumbre del Aconcagua.

En marzo de 1990 en el Centro de Ed. Física Nro. 1 Roberto Méndez forma la Escuela de Montañismo, de donde surgirán los actuales líderes de la escalada local. Éste emprendimiento consolida definitivamente el deporte en nuestro medio y posibilita que muchos se coloquen por primera vez un arnés o un par de grampones. Innumerables anécdotas y riquísimas  vivencias marcan esa etapa. De esta hermosa etapa se destacan logros en escalada en roca y en alta montaña y dentro del seno del grupo se perfilaron tres grandes subgrupos: los que optaron por la alta montaña, los que continuaron con la escalada deportiva y aquellos que se lanzaron al alpinismo. Varios cursos de roca van formando nuevos escaladores y la actividad comienza a desarrollarse con intensidad a partir de los primeros años de la década del 90. A medida que pasan los años los logros se van alcanzando, el grupo de alta montaña logra abrir rutas en los mas altos montes de los Andes, el grupo Patagónico supera las dificultades de casi todas las grandes torres de la zona, se realizan expediciones al exterior y se alcanzan altos grados de dificultad en roca

El club alcanza su apogeo cuando la sede se traslada al Club Quilmes y nos reunimos todos los miércoles durante dos años. Institucionalmente se consolida y se suceden las comisiones directivas. Luego de Gaido la presidencia es ocupada por Miguel Minaudo, a quien sucede Fabián Carro. Ante la renuncia de éste asume el vicepresidente Guillermo Almaraz y en las próximas elecciones es elegido Esteban De Gregori quien sigue presidiendo el CAMP hasta la actualidad.

En 2003 la nueva comisión, liderada por su presidente lleva adelante la gestión para obtener una sede y el EMDER cede un local en el patinódromo. Allí comienza a funcionar la sede del CAMP y se construye un muro de escalada para la practica indoor del deporte.

Anualmente el CAMP organiza el Festival de Boulder, cita obligada de los escaladores argentinos, llegando en su última edición a más de 200 inscriptos.

A mas de 30 años de los primeros pasos y a 20 de la organización institucional, recuerdo a Jorge Tarditti explicándonos el medio ballestrinque en las paredes de Punta Iglesia y deteniéndose a mirar el mar para luego de unos instantes reflexionar “que raro que parece dar un curso de escalada con el mar del fondo”. Seguramente nuestros hijos no van a creer que es raro que existan escaladores en una ciudad marítima, nos van a conocer a nosotros, a nuestros amigos y van a poder ir al Club Andino a aprender a escalar